Otra mirada del Talento Humano

Domingo, Enero 26, 2014 posted by:
"Todo el mundo tiene talento
es sólo cuestión de moverse hasta descubrirlo" 
- George Lucas

 

Potencial y talento, amigos inseparables

Lo primero que deseo aclarar es: ¿qué entenderemos por talento? Cuando hablamos de talento hablamos de la total manifestación del potencial personal en acciones sistemáticas y organizadas que generan un desempeño superior o de estándar alto. Por otro lado, entendemos por potencial los recursos inherentes y propios de cada persona que apuntan a desarrollar un talento pero que aún no han sido manifestados en acciones o en un sistema de aplicación consistente. Diremos que el talento es potencial despierto y el potencial es talento dormido.

Pero para que ese potencial se desarrolle y amplifique requiere de un contexto nutritivo para que surja y entregue los frutos que debe dar. Pero eso, precisamente, es lo que muchas veces no ocurre en nuestros sistemas educacionales.

La falacia de un sistema que no educa 

Sabemos ya de antemano que nuestro sistema educacional es una fuente de amenaza al talento. Existe un contexto diseñado para ello. Prácticas sistemáticas de aniquilación intelectual, una cultura educacional rígida, caduca y metodologías de anti aprendizaje que no desarrollan el talento infanto-juvenil, que tampoco ayudan para promover mejores personas y menos desarrollar competencias. Un sistema que favorece la automatización de nuestros jóvenes y sus recursos personales, que sólo consigue que ellos lleguen a convertirse sólo en eternas promesas del futuro de Chile, repetidores de ideas que no les pertenecen y que al paso de los años olvidarán totalmente. Es un sistema que promueve la intelectualidad automática y estandarizada en el centro de la formación, que no invierte en el desarrollo y el despetar de habilidades tan necesarias para la vida adulta y que termina siendo totalmente indiferente al desarrollo de los talentos individuales de nuestros niños/jóvenes. Para el caso, no se diagnostican, no se estimulan ni menos se desarrollan los potenciales que ellos tienen.

Todas estas prácticas de aniquilación de talentos ocurren en todos los sistemas educacionales tradicionales, desde colegios y escuelas hasta la educación superior.

Lamentablemente, cuando un niño o joven es creativo y está de verdad interesado en aprender, explora, pregunta y está inquieto por acceder al aprendizaje, al ingresar a un sistema educacional tradicional es consistentemente estandarizado y tratado de "aquietar". La lucha es difícil pero al final la instrucción educacional termina consiguiendo lo que persigue: Estandarizar el conocimiento, rigidizar el pensamiento y bloquear el verdadero espíritu del aprendiz. Y, por consecuencia, aniquilar el talento, anulando el potencial.

En forma opuesta, podemos ver que en nuestro sistema parvulario se entrenan habilidades fundamentales para la vida y se utilizan métodos muy precisos para desarrollar aprendizaje efectivo. Por lo que señalo que sólo el sistema parvulario desarrolla competencias, trabaja desde una perspectiva de aprendizaje (y no de enseñanza), utiliza una metodología práctica y experiencial e integra diferentes tipos de inteligencias. Sería interesante ver qué ocurre si nuestras parvularias fuesen con sus metodologías a realizar clases en las universidades. Quizás los universitarios generarían nuevos aprendizajes que les sean de verdad útiles para su vida.

Lo claro es que sabemos que los sistemas educacionales tradicionales no permiten desarrollar el máximo potencial de nuestros niños y jóvenes pues no están realmente enfocados ni interesados en eso. Por ello, a mis ex alumnos universitarios les decía que lo más directo era conectar con sus propios talentos y hacerlos parte de su trabajo en el futuro: "No esperen que el sistema tradicional les dé la respuesta porque eso no va a ocurrir. Deben hacer el trabajo de despertar su potencial por ustedes mismo(a)s. Por lo menos en un inicio. Luego de eso, tendrán que aprender a llevarlo a la práctica y ojalá vivir de ellos. El trabajo no será fácil pero realmente es mejor aceptar la realidad y ponerse a actuar que esperar que pase algo que en las próximas décadas no ocurrirá: Que la educación de verdad desarrolle talentos y potencie los recursos personales de cada uno".

Debemos recordar, por otro lado, que la tasa de población mundial crece desproporcionadamente por lo que el aprendizaje personalizado será una mayor quimera y los sistemas educativos se consolidarán aún más como prisiones y aniquiladores del pensamiento de los jóvenes y de nuestros niños.

Todo el mundo tiene potencial

Ahora bien, una de las esperanzas que emergen contrarias a esta realidad lamentable está en la real consciencia de que las personas pueden acceder al conocimiento y la sabiduría de otra manera.

Primero, deseo señalar enfáticamente que el conocimiento y la sabiduría humana es infinita, accesible, universal e interminable. Todas las personas interiormente tienen el potencial de hacer lo que realmente desean y comprender lo que tienen que comprender porque todo el conocimiento del ser y toda la sabiduría de la humanidad está en su ADN (o en el mundo interior como se dice). Realmente todo el mundo sabe o, a lo menos, tiene la posibilidad de aprender y saber. Todo el conocimiento del universo está presente también en todos los seres humanos. Nos han inventado y hacernos creer que algunos saben y otros no. Pero la verdad es que las personas siempre pueden saber (si aprenden cómo y dónde buscar), porque tienen todo el conocimiento necesario, dentro de sí, para aprender y lograr las cosas que desean y necesitan en sus vidas.

Esta concepción que el conocimiento está dentro de sí es una tremenda y poderosa visión la que es posible de incorporar en nuestras prácticas formativas, comprendiendo que no se trata de "meterles información" a nuestros alumnos, sino que de despetar el propio conocimiento que ya tienen disponible pero que no aún no saben cómo administrar. 

Esta es una idea revolucionaria para un contexto educativo tradicional pero realista y comprobada en la experiencia. Esta nueva concepción requiere un buen tiempo para madurarla porque el paradigma tradicional habla de exactamente todo lo contrario. Se dice que "La gente no sabe y tiene que aprender", lo que es diferente que "las personas saben pero tienen que aprender a recordar que saben y a administrar ese conocimiento cuando surja".

Claro, porque el problema es que las personas no se dan cuenta que saben o no son conscientes que tienen la llave del conocimiento (ni la sabiduría) dentro de sí. No recuerdan que pueden acceder a un conocimiento superior y en lo profundo de sí mismos, que les permite comprender el estado de las cosas y acceder a una sabiduría que no puede ser entrega sino que sólo despertada. Por esto deseo señalar que por la vía tradicional se ha avanzado muy poco en la utilización de la sabiduría humana al servicio de todos los humanos porque se repiten los mismos métodos y las mismas prácticas con este paradigma a la base que se asume como real que el conocimiento se entrega y no se despierta.

Por esta vez, sólo los invito a atreverse a explorar esta idea. Y luego veamos que sucede.

Hacernos cargo de nuestros  dones

Ahora bien, una cosa es tener la sabiduría o el conocimiento y otra es administrarla. Desde otro ángulo: una cosa es tener conciencia de saber algo (y ver que es posible) y otra, es tomar acciones prácticas, coherentes y sistemáticas para hacer algo con ello.

Cuando vemos, o mejor dicho, despertamos y conectamos con nuestras posibilidades y naturales habilidades decimos que hay conciencia del potencial. Eso es lo primero. Luego, cuando realizamos acciones que lo manifiestan y lo llevan a la acción rigurosa, sistemática y visible, decimos que estamos empezando a conectar con los talentos propios. Eso es lo segundo. Por tanto, el talento vendría siendo potencial en acción sistemática.

Potencial, conocimiento, sabiduría y talento son elementos de una misma ecuación que habla de cómo acceder a nuestros dones, vivir en función de ellos, hacerlos acción y ponerlos al servicio de otros. Explicado de una manera más simple, conectar con nuestros dones, haciendo de nuestra vocación nuestro trabajo. Todo con el propósito trascendente de alcanzar la anhelada felicidad de ser quien tenemos que ser. Porque es cuando conectamos con nuestros talentos es que sabemos quienes realmente somos y a lo que venimos.

Sin embargo, tenemos innumerables historias de talentos deformados o personas que teniendo evidentemente un altísimo potencial deciden conscientemente no hacerse cargo. Por tanto, tener un talento y vivir gracias a ellos no es una cosa de suerte. En lo absoluto. No obstante, para la mayoría de los seres humanos que hemos sido “de-formados” en los sistemas educacionales tradicionales, el proceso requiere un esfuerzo adicional. Requiere que hagamos el trabajo de conexión para luego llevarlo a la aplicación y a poner los talentos en la realidad cotidiana. Porque aclaro que nadie hará el trabajo por nosotros. Profesionales frustrados hay muchos; gente infeliz con lo que hace, demasiada; talento desperdiciado, infinidad; desconexión con los recursos propios, también en extremo. Así que no eres especial por no desplegar tus talentos. Eres muy normal. Perteneces a la mayoría de las personas que miran asombrados a los "talentosos" y se preguntan: ¿cómo llegaron a ser lo que son?

Despertando el potencial

Todos, repito, todos podemos iniciar el proceso de despertar el potencial para convertirlo en talento. O, desde otra óptica, convertir nuestro conocimiento y sabiduría en acción, en un dominio determinado, en lugar determinado y poder vivir de ello.

Ahora bien, el truco para despertar este potencial personal surge cuando conectas realmente con todo tu ser con algo propio, con esa llama interna, con ese “bichito” que siempre habla en ti pero que nunca tienes tiempo para escuchar detenidamente. Cuando haces eso, luego conectas y reconoces cuándo estás en estado de flujo y el universo se encarga de acompañarte para que se haga realidad en la práctica diaria. Y comienza el ciclo de desarrollar los talentos. Una aventura que dura toda la vida.

¿Cómo se hace eso?

Afortunadamente ya se sabe que despertar talentos tiene dos etapas claves: Conexión y Sistemática.

Porque sí, hay una propuesta dado que muchas personas lo hicieron, otros lo hacen y otros lo seguirán haciendo en el futuro. Es la "gente talentosa" que observamos a diario. Que les va bien y trabajan como si no trabajaran. Se ven felices, activos, contentos, motivados y realizados. Mientras, el resto de la humanidad se conforma “con lo que hay” o con lo que “le tocó” y se dedican a idolatrarlos y admirarlos con esa infantil idea que "algún día" un milagroso evento llegará y cuando eso pase, la persona se dedicará a lo que realmente la conecta con todo su potencial. Y así pasa el tiempo y luego en vez de dedicar energía a promover sus propios talentos, los proyectan en sus hijos para que "ellos sí hagan lo que yo no pude hacer en la vida".

Generalmente, las personas no tienen mucha idea cómo transformar y desplegar sus talentos. No es algo que se hable todos los días porque creo que a algunos esta idea que sólo unos pocos tienen talentos y otros no, les resulta bastante cómoda. Pero desde mi experiencia es evidente que hay un escandaloso desperdicio de talento y recursos en las personas. Es realmente perturbador ver cómo las personas tienen potenciales tremendos y no los desarrollan. A veces ni siquiera lo ven.

Recomiendo, como ejercicio práctico y sobre todo para quienes deseen dejar de desperdiciar sus potencialidades personales, estudiar y desarrollar los siguientes diez pasos para despertar su potencial y convertirlo en talento.

  1. Conexión
  2. Decisión
  3. Exploración
  4. Superar el miedo
  5. Primeros logros
  6. Entrenamiento
  7. Estado de flujo
  8. Conciencia de aprendizaje
  9. Servicio a otros
  10. Identidad pública

 

Pero, ¿Por qué no ocurre habitualmente?

Los obstáculos para desplegar el talento personal puedo resumirlos en los siguientes:

  1. Creer que no se tiene potencial ni menos acceso al talento.
  2. Creer que el talento es un don sobrenatural.
  3. Creer que el conocimiento es exclusivo de algunos.
  4. Creerse los paradigmas de la cultura en que estamos inmersos.
  5. Creer que talento no puede ser trabajo.
  6.  Falta de disciplina y perseverancia. 

 

Creyendo y desplegando las alas

El potencial está ahí esperando nacer para convertirse en talento. Pero esos dones pocas veces son honrados. Tenemos tanto miedo a hacernos cargo de ese potencial, nos asusta tanto esa propia luz interna, ese “bichito” que nos llama a dedicarnos con todo a lo que venimos, que no sabemos qué hacer con él.

Algunos le llaman la misión en la vida.

Y si bien esta misión en la vida tiene una fuerte conexión con lo espiritual, el sentido de vida y la conexión con lo superior, creo que por ahora es recomendable partir sólo focalizando en lo interior y comenzar a descubrir el propio potencial, en las cosas cotidianas, en lo que sale fácil y en lo que fluye naturalmente en cada persona. Para eso podemos hacernos un par de preguntas como: Si pudieras vivir de lo que te gusta, ¿qué sería?

Esto sería un buen primer paso para saber, realmente, qué se quiere y cómo sería la propia vida cuando se despleguen los talentos dormidos. De esta manera, y para cuando conectemos con la dimensión espiritual del talento, sepamos con todo nuestro ser: cuál es nuestro aporte a la humanidad.

Sí, lo sé. Esa idea aterra. Eso del aporte a la humanidad nos asusta demasiado porque realmente no sabemos cómo se hace y nos lleva a explorar algo desconocido para esta sociedad prisionera y desperdiciadora de talentos, adicta a las "verdades" sociales y desconectada de su propia sabiduría.

Pero está muy claro. Todos realmente podemos llegar a esa comprensión interior. Otra cosa es que hagamos algo con eso. Otra cosa es que honremos nuestros dones y nos hagamos responsables de aquello que traemos como aporte. Otra cosa es que nos atrevamos realmente a hacernos cargo de nuestro potencial creativo y transformador.

Porque sí, otra cosa es empezar a desarrollar nuestros talentos para transformarlos en servicio y darle sentido a todo lo que hacemos.

 Shenyin Loo Valdés
Coach Ontológico
 

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Extracto del Paper "Potencial y Talento: Cómo despertar el potencial creativo y desplegar los talentos transformadores" (2010)

 

 
 
 

 

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